'Sabina. 23 Puertos', Christian A. Masello (El Ángel Caído, 2021)

Hace casi diez años, Christian A. Masello se embarcó en un viaje tras las huellas -una vez más- del capitán pirata Joaquín Sabina. En este periplo, lleno de zozobras y algunas calmas, atracó en distintos puertos -23- buscando noticias del esquivo filibustero de Tirso de Molina.

Piratas de pelaje similar: Luis Eduardo Aute, Pablo Milanés, Reynaldo Sietecase, Luis García Montero, Javier Ruibal, Víctor Manuel, Adriana Varela y Ana Belén; miembros de la tripulación del capitán: Mara Barros, Pancho Varona, A. García de Diego... y otros personajes de la misma catadura, soltaron la lengua a cambio de unos tragos de ron, en sucias tabernas a uno y otro lado del océano. 

Christian A. Masello (Mar del Plata,1976). Escritor y periodista. Ha publicado los libros: "Miscelánea Serratiana", sobre Joan Manuel Serrat; "Un sueño fuera de ambiente", con el cantautor uruguayo Jaime Roos de protagonista; "Tras las huellas del capitán Sabina", prólogo de la cantante de tango Adriana Varela, con entrevistas a Joaquín Sabina y a personajes cercanos al artista, presentada en Madrid por el escritor Luis García Montero; "Enrique Symns. Dolor, soledad y magia frente a las puertas de la eternidad", con prefacio del cantante Indio Solari; Las novelas: "Una bala, paredón y después", prologada por el periodista Ángel Berlanga, y "Ella"; y "Reflexiones de un hombre herido", con prólogo del poeta Carlos Marzal, donde acompaña, con prosas poéticas, fotografías de Noelia López.

[Fuente: Contraportada del libro]

'El dulce despertar de La Granja', José Miguel Carbonell (Autoeditado, 2020)

Primer libro biográfico acerca del grupo mallorquín La Granja, obra de José Miguel Carbonell (aka Jimmy Oklahoma). Prologado por Jesús Ordovás, 'El dulce despertar de La Granja. ¿Y tú, en qué color sueñas?' consta de 288 páginas en las que se pueden disfrutar de más de 100 fotografías y un buen número de colaboraciones de lujo a un precio bastante razonable, 16 € más gastos de envío.

Guillermo Porcel (voz), Kiko Riera (guitarra), Carlos Garau (bajo) y Miguel Gibert (batería y letrista) fueron los componentes fundadores de La Granja cuando corría el año 1986. Debutan discográficamente en 1987 con un Lp homónimo del que destaca el tema 'Sufro por ti'. A este le siguieron 'Soñando en tres colores' (de ahí el título del libro), 'Azul eléctrica emoción' y muchos más hasta llegar a nuestros días con el grupo todavía en activo, tal y como explicaba hace unos días nuestro compañero Ricky Rodríguez en su artículo 'La Granja. Los chicos aún quieren diversión'.

Para algunos, se trata de uno de los mejores grupos de la música pop española, destacan en su facilidad a la hora de componer melodías pegadizas sin caer en lo ramplón, a la vez que (sobre todo en directo) siempre han obsequiado a su público de una gran potencia.

[Redacción Nuevaola80. Pedro J. Pérez]

'Sobre la marcha. Vol. 1', Javier García-Pelayo (Atlantis, 2020)

Pasen y vean nuestra galería de maravillas, monstruos impensables, personajes improbables, autoridades irresponsables, mucha gente amable ayudando, obstaculizando, adornando y, en general, viviendo en la segunda mitad del siglo XX. Vertiginosos cambios de colores, ritmos, formas y maneras de vivir, sentir y pensar en esta sociedad en la que nos desarrollamos. 

Un testimonio personal tan directo y desde dentro como el que aquí aporta el autor, que da a estas memorias un sentido de inmediatez que no acude a las hemerotecas o las declaraciones amalgamadas de quienes fueron testigos, sino que las vivió él mismo en primera persona. Lo cual no deja de aportar una visión subjetiva y personal de lo que cuenta, virtud, por otra parte, de toda memoria que se precie. 

Su autor es Javier García Pelayo, nacido en Madrid (1951). Menor de dieciséis hermanos. Criado en Jerez de la Frontera, (Cádiz), Fuente del Maestre (Badajoz), Chipiona y Sevilla. Empresario. Manager de artistas y actor. 

Javier se inicia en esto de la música, junto a su hermano Gonzalo, abriendo el primer local rockero en la capital del Guadalquivir al que llamaron Dom Gonzalo. Después comienza su aventura como descubridor y/o manager de grupos como Gong, Smash, Triana, Burning o Mediana Azahara. También se dedico a la promoción de festivales y al cine.

[Fuente: Ediciones Atlantis]

'Músicos en cuarentena. Días de confinamiento musical', V.V.A.A. (Letrame, 2020)

Del pop al heavy, del punk al folk, de la canción ligera a la melódica, del rock al flamenco, del soul al swing, o del periodismo a la fotografía, pasando por las artes escénicas. Todos han aportado su indispensable granito de arena en este libro que, por encima de todo, es para los niños. Unos niños que sufren. Unos niños abocados a un final de trágicos tintes. Unos niños necesitados de ayuda urgente. Ahí están, incansables, familiares que se esfuerzan por conseguirles un presente mejor sin ánimos para imaginar cuanto tiempo les queda en su reloj vital. Ahí están, amigos frustrados ante la incertidumbre de un desenlace mejor. Y ahí también están, todo este elenco de figuras, cada una de ellas inmersas en sus respectivas carreras profesionales, que han dejado de un lado su habitual cotidianeidad para manifestar su solidaria impronta.


El síndrome de Sanfilippo es el indeseado protagonista de esta iniciativa, una enfermedad rara que padecen en España en torno a 70 niños, únicos destinatarios de esta dolencia de carácter congénito. Precisamente, es la mutación de un gen lo que provoca en ellos la degeneración masiva del sistema nervioso central que va deteriorando sus habilidades sociales y adaptativas para finalizar en una inevitable muerte precoz. Inexorablemente, Sanfilippo ha quedado ligado a la actual crisis pandémica que está sufriendo el mundo entero a causa del virus Covid-19.

El nexo de unión entre ambas fatalidades ha servido para darle vida a “Músicos en Cuarentena”. En sus páginas se recogen colaboraciones de músicos, periodistas, fotógrafos, escritores y actores. Figuras de nuestra cultura que, como el resto de los mortales, se han visto confinados en una reclusión que ha servido -por lo menos- de inspiración a la hora de recrear un texto a modo de vivencia personal, de ficción en forma de microrrelato, de una poesía rimada con el corazón o de la composición de una letra exprofeso. Aunque queda mucho camino que recorrer, este libro reporta ante todo “palabras por la vida”. Palabras que parten desde y hacia un mismo objetivo, el verdadero leit-motiv del libro: LA SOLIDARIDAD DURANTE EL ESTADO DE ALARMA.

“Músicos en Cuarentena” no va a ser un best-seller, ni va a copar los primeros lugares de las listas de “más vendidos”, ni sus autores se van a ver recompensados con suculentos royalties porque, en esencia, es una iniciativa benéfica. Pero lo que sí que va a conseguir es llegar a los corazones de esos niños a los que va dedicado todo el esfuerzo de la Asociación Sanfilippo, principal promotor de esta idea -una más- y enérgica fuente incansable en la búsqueda de recursos para que la investigación de esta enfermedad rara pueda otorgar esperanza en un futuro mejor.

Por tanto, desde Nuevaola80, queremos mostrar nuestro agradecimiento infinito a todos los que han participado en “Músicos en Cuarentena”:

Han colaborado los MÚSICOS: Sergio Aguado (Los Inhumanos), Jam Albarracín (Farmacia de Guardia), Miguel Alférez (Decibelios), Argentina (cantaora flamenca), Beatriz Alonso Aranzábal (Monaguillosh), Helena Bianco (Los Mismos), Karlos Biosca (TooSoul), Marta Botía (Ella Baila Sola), Santiago Campillo (Acequia, Los Hurones, M-Clan), Juan Manuel Cañizares (guitarrista flamenco), Laurent Castagnet (Loquillo), Paco Clavel (Clavel i Jazmín), Íñigo Crespo (Confederados Trío), Alex de la Nuez (Zombies, Alex & Christina), Silvia Escario (Último Resorte), Pat Escoin (Los Romeos), Manuel España (La Guardia), Luís Farnox (El Mecánico del Swing), Pere Gené (Lone Star), Ricky Gil (Brighton 64), Roberto Gil (Tennessee), Fer González (Inoportunos), Morfi Grey (La Banda Trapera del Río), José María Guzmán (CRAG, Cadillac), Javier Herrero (Pecos), Amancio Jiménez (Tennessee), Marco A. López (Nu Niles), Fernando Márquez (Paraíso, La Mode), Rocío Márquez (cantaora flamenca), Fernando Martín (Desperados), Manuel Martínez (Medina Azahara), Pablo Martínez Vaquero (Los Cómplices), Roberto Moso (Zarama), Javier Ojeda (Danza Invisible), Carlos Pina (Panzer), Carlos Peñacoba (Tótem), Ricky Rodríguez (Doctor Snob), Bieito Romero (Luar Na Lubre), Carlos Segarra (Los Rebeldes), Teo Serrano (Intocables, Teorema), Sergio Sancho (en solitario), Carlos Tarque (M-Clan), María Toledo (cantaora flamenca), Manolo Uvi (La Uvi, Commando 9 mm.), Juanjo Valmorisco (PVP) y Cuti Vericad (Dynamos, Los Rebeldes).

También han intervenido profesionales de distintas áreas relacionadas con la cultura como PERIODISTAS Y ESCRITORES: Javier Adrados, Rafa Balbuena, Juan de Pablos, Javier Escorzo, Ignacio Julià, Javier Gil, Rubén Olivares y Jesús Ordovás (aunque algunos de los músicos detallados anteriormente también se dedican en la actualidad al periodismo); FOTÓGRAFOS: Miguel Trillo, Domingo J. Casas y Javi Bernal; y ARTES ESCÉNICAS: Beatriz Rico, Javier Vázquez y Carlos Iglesias, quien además apadrina este libro. Por último, el prólogo ha corrido a cargo del periodista de La Sexta, Iñaki López; la introducción y dirección del proyecto ha sido realizada por Lauren Jordán (Inoportunos, Gatos Locos), el epílogo lleva la firma de Aurelio Sánchez Castillo (Nuevaola80), y los perfiles introductorios de todos los colaboradores han sido redactados por el que suscribe, Pedro J. Pérez (Nuevaola80), con la ayuda de Francisco Reina (Pellizco Flamenco), en el apartado flamenco.

[Redacción Nuevaola80. Pedro J. Pérez]

'Nunca hemos sido los guapos del barrio. Hombres G', Juan León Herrera (Plaza & Janés, 2020)

«En este libro nos hemos desnudado como nunca antes lo habíamos hecho.»
David, Dani, Javi, Rafa (Hombres G)

David Summers compuso 'Devuélveme a mi chica' horas antes de salir a tocar en Rock-Ola, cuando se enteró que la chica que le había dejado iba a asistir al concierto con su nuevo novio. Nadie creía que pudieran ganarse la vida con la música, ni siquiera su padre, quien le dijo: «No te veo con sesenta años cantando Sufre mamón».

En su primera prueba para entrar en un grupo, Los Residuos, Javier de Molina destrozó la batería a base de golpes. Era la primera vez que se sentaba en una. Le ficharon sin dudarlo. Ahí empezó todo. Los primeros ensayos con Hombres G los hacía dándose golpes en la pierna.

Con doce años Daniel Mezquita compraba vinilos de David Bowie; con dieciséis hacía pellas para colarse en Rock-Ola y tocar con el uniforme del colegio puesto; y con dieciocho se escapaba de su casa por la noche para poder actuar de madrugada con los Hombres G.

Rafael Gutiérrez tuvo que abandonar el Club Deportivo Pegaso por su cabellera rockera, su pasión por la música estaba por encima de su afición al fútbol. Aprendió a tocar la guitarra con el Made in Japan de Deep Purple. Conoció a David y Javi en TVE en 1982 y con él nacieron los Hombres G.

Esta es la historia de cuatro niños apasionados de la música que se han convertido en leyenda viva del pop-rock español: Hombres G.n leyenda viva del pop-rock español: Hombres G.

[Fuente: Contraportada del libro]

'En mi refugio interior', Pedro Andreu (Efe Eme, 2020)

Pedro Andreu —el legendario batería de Héroes del Silencio, una de las formaciones más exitosas e internacionales del rock español— echa la vista atrás en estas paginas repletas de vida, de aventuras y desventuras. Vivencias trasladadas al papel que no quieren ser unas memorias, solo una colección de fragmentos de recuerdos seleccionados de forma aleatoria, sin orden cronológico, buscando la inmediatez cómplice de una escritura tan personal como directa y envolvente.

Es este un sincero y honesto viaje vital y literario que transita entre autopistas y carreteras secundarias, que recorre pueblos, ciudades, países, continentes y que hace parada tanto en los días de lucha como en los de gloria de Héroes del Silencio. Que también rememora la infancia, la adolescencia, las edades adultas y, por supuesto, se detiene en episodios vinculados a proyectos musicales tan personales y arriesgados como Puravida, DAB y La Red.

Un libro escrito durante el «confinamiento» de 2020, con pasión pero también con la suficiente distancia, y en ocasiones ironía, que ofrece el tiempo. Son, en suma, los recuerdos, pequeños y grandes, de uno de los músicos indispensables del mejor rock en nuestro idioma.

[Fuente: efeeme.com]

 

'Balmoral. Loquillo, por un instante, la eternidad', Javier Escorzo (Efe Eme, 2020)

En este libro se repasa la travesía que recorrió Loquillo para alcanzar su gran obra: 'Balmoral' (2008), un camino de aprendizaje y defensa de su libertad artística que volvió a situarlo en las puertas del inmenso éxito del que disfruta en la actualidad. Para narrarlo, Javier Escorzo ha contado con los testimonios de Loquillo, Gabriel Sopeña, Igor Paskual, Jaime Stinus, Sabino Méndez, Jaime Urrutia...

En 2008 vio la luz 'Balmoral', uno de los discos más celebrados de Loquillo y un verdadero punto de inflexión en su carrera. Era su primer álbum tras abandonar los Trogloditas y en él consiguió hermanar el rock con la poesía, el jazz, la canción francesa y un sinfín más de influencias.

[Fuente: efeeme.com]

'Siempre tendremos 20 años', Jaime Martín (Norma, 2020)

'Siempre tendremos 20 años' es el cierre de la trilogía de la que también forman parte 'Jamás tendré 20 años' y 'Las guerras silenciosas'.

'Siempre tendremos 20 años' habla de la generación de los 80, la que creció en una democracia recién recuperada, cargada de expectativas, donde las cosas solo podían ir a mejor, aunque con un pasado demasiado cercano que nos recordaba en todo momento de dónde veníamos. Acabada la dictadura, la abuela del autor solía decir que el cielo estaba “lleno de pájaros negros”, refiriéndose a los viejos fascistas reconvertidos en demócratas, revoloteando sobre nuestras cabezas, a la espera de recolocarse adecuadamente y continuar su vieja labor: subyugar al pueblo. Los jóvenes de los 80 no tuvieron que arriesgar su vida por la libertad y aun así acabaron conociendo la violencia de la gran crisis económica, los “pájaros negros” de los que hablaba la abuela.

'Siempre tendremos 20 años' es también un homenaje al cómic, a las personas que lo hacen y a las que lo leen. Es el motor que mueve al protagonista, el remedio que consigue integrarlo en un mundo en el que no se siente cómodo, el trabajo que le invita a creer en la posibilidad de alcanzar los sueños.

Desde 1985, Jaime Martín se dedica profesionalmente al cómic y a la ilustración. Comenzó a publicar sus primeros trabajos en revistas de humor infantil y también para adultos (Caníbal, Bichos, Pulgarcito y Humor a Tope). En 1987 comenzó a colaborar de forma regular con la revista El Víbora, realizando historias más personales y con cierto contenido de crítica social, hasta el cierre de ésta en 2004. Desde 2007 trabaja principalmente para el mercado franco-belga a través de la editorial Dupuis. Sus historietas se han publicado en España, Francia, Bélgica, Italia, Alemania, Holanda, Suecia, Dinamarca, Brasil, Canadá y EEUU.

[Fuente: jaimemartin.info]

'Del 7 al 14. Solo dos lunas', Mariano Lozano-P (Esdrújula Ediciones, 2020)

El músico Mariano Lozano-P ha publicado este libro de poemas titualdo 'Del 7 al 14. Solo dos lunas' a través de Esdrújula Ediciones. Lozano llegó a tener su cuota de popularidad durante la década de los ochenta cuando estaba al frente de su grupo, 7º Sello, dándose a conocer con aquel pseudo-himno que titularon 'Todos los paletos fuera de Madrid'.

Se trata de un libro que gira alrededor de un centro claro: la experiencia amorosa. Pero esta temática se aborda desde múltiples perspectivas, lo que aporta dinamismo y tensión al poemario, que, en ocasiones, parece estar desvelando una estructura de altibajos o de avance en espiral. La voz poética que afirma «No me he vacunado / de las sirenas», transita así por entre las diferentes vivencias ligadas a este sentimiento: la pasión erótica, como una fuerza redentora, nutriente y telúrica; la vulnerabilidad ante la amante; el enfrentamiento con el desengaño o el abandono.

[Redacción Nuevaola80. Pedro J. Pérez]

'Sol y sombra. Los Rodríguez', Kike Babas & Kike Turrón (Bao Bilbao, 2020)

'Sol y Sombra. Los Rodríguez' cuenta, en forma oral, la historia de Los Rodríguez, la esencial banda de rock hispano formada por Andrés Calamaro, Ariel Rot, Germán Vilella y el desaparecido Julián Infante, que funcionó entre 1989 y 1996, firmó tres discos históricos e imprescindibles 'Buena suerte', 'Sin documentos' y 'Palabras más, palabras menos', trazó un puente aéreo entre Buenos Aires y Madrid y se separó en el momento cúspide de su breve e intensa carrera. 

Una biografía contada por sus protagonistas y otros artistas y profesionales que lo vivieron de primera mano. Con la participación de Andrés, Ariel y Germán a cuyos recuerdos se unen casi un centenar de voces entre compañeros de discos (Sergio Makaroff, Candy Caramelo, Raimundo Amador), de local de ensayo (Coque Malla de Los Ronaldos, Jaime Urrutia de Gabinete Caligari, Javier Abreu de La Frontera), de escenario (Pablo Carbonell de Toreros Muertos, Josele Santiago de Los Enemigos, Mercedes Ferrer), de vecindario (Javier Corcovado, Ambite de Pistones), de la noche madrileña (Ángel Altolaguirre, Manolo UVI) o de compañeros que siguieron su carrera con ávido interés (Enrique Bunbury de Héroes del Silencio, Carlos Tarque de M-Clan, Fito Cabrales de Platero y Tú, Iván Ferreiro de Los Piratas), además de periodistas (Diego Manrique, Jesús Ordovás, Santiago Alcanda), fotógrafos (Alberto García-Alix), productores musicales, promotores, representantes discográficos, managers e ilustradores.

El libro es obra de Kike Turrón y Kike Babas para Bao Bilbao Ediciones en una cuidadisima edición con encuadernación en tapa dura, 320 páginas a color y más de 275 fotografías. 

[Fuente: baobilbao.com]

'Guía del Madrid de La Movida', Jesús Ordovás y Patricia Godes (Anaya Touring, 2020)

Jesús Ordovás y Patricia Godes han elaborado la primera guía ilustrada sobre el Madrid de la Movida, una época que ellos vivieron en primera persona, recuperando la memoria de los espacios urbanos y de los lugares de encuentro de aquella generación irrepetible: sus bares, sus salas de concierto, las emisoras de radio, las tiendas de discos, las discográficas, las galerías de arte... 

La guía ofrece un recorrido por todos los barrios de la capital, desde los más céntricos y célebres como Malasaña, Lavapiés o el Barrio de las Letras, a otros menos conocidos, pero igual de importantes, como fueron Prosperidad, La Elipa, Carabanchel o Vallecas. 

En cada capítulo se entrevista a un protagonista de aquellos años que nos habla de su relación con un barrio en concreto y nos cuenta, con anécdotas y curiosidades, qué lugares frecuentaba y qué se cocía en esos ambientes. 

También se incluyen dos rutas muy especiales escritas por dos mitos vivientes de La Movida: La ruta de Almodóvar y La ruta de Alaska. Escritas con humor y algo de melancolía, Pedro Almodóvar y Alaska hacen un repaso de los lugares que más les marcaron durante esos años. 

Y todo ello acompañado de una interesante selección de fotografías, muchas de ellas inéditas, y planos de las distintas zonas. 

[Fuente: Contraportada del libro]

'Looking for Morcillo', Pepe Aparicio Llopis (Diputación de Castellón, 2020)

Cualquiera que me conozca un poco, musicalmente hablando, sabe que Juan Antonio Morcillo "El Bellaco" es una de mis debilidades. Me da lo mismo que la colección de canciones a escuchar sea junto a Los Auténticos, Los Rítmicos, Los Rangers o Los Morcillos. 

No resultaba fácil en aquel lejano 1986 en el que descubrí a Morcillo "El Bellaco" y Los Rítmicos conseguir datos de la banda, y aún a día de hoy a pesar de la innegable calidad de los de Castellón no hay demasiado "que rascar" por las redes sobre la historia del grupo y su cantante.

Así que fue para mí una gran alegría enterarme de la edición, a través de la Diputación de Castellón, de la aparición de "Looking for Morcillo" una detallada biografía realizada por Pepe Aparicio Llopis, que repasa la vida de Juan Antonio Morcillo desde su infancia hasta su fallecimiento en 2015. Un libro más que interesante para todos sus seguidores, pero también para aquellos que quieran empezar a conocer a uno de los secretos mejor guardados del pop-rock español de siempre.

[Redacción Nuevaola80. Ricky Rodríguez]

'La primera movida. Madrid in the early 80's', Miguel Trillo (La Fábrica, 2020)

A principios de los años ochenta, Miguel Trillo realizó el fanzine Rockocó, una publicación underground que retrataba las distintas tribus urbanas de la capital y que se ha convertido en objeto de culto. A mitad de la década compuso Callejones y avenidas, una publicación inédita que muestra, en palabras de Trillo, «retratos tranquilos de noches inquietas».

Todo ello se reúne en 'La primera Movida. Madrid in the early 80's', un libro que recoge las maquetas y fotografías originales, con las que Miguel Trillo realiza un intento de representación de una sociedad que ha evolucionado desde la humana necesidad de pertenencia al grupo.

Miguel Trillo (Jimena de la Frontera, Cádiz, 1953) ha sido testigo y catalogador de una transición estética y moral, retratando a jóvenes en su entorno. En el Madrid de los ochenta convirtió a los personajes anónimos de la Movida en su objetivo primordial, y a principios de los noventa emprendió un retrato de la juventud española en pequeñas capitales de provincia. Ha expuesto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid o el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla. Su trabajo se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas españolas, como las del Museo de Arte Reina Sofía de Madrid o la Fundación Foto Colectania de Barcelona.

[Fuente: tiendalafabrica.com]

'Tratado de (h)ortografía', Patxi Irurzun (Txalaparta, 2020)

Novela de Patxi Irurzun, puesta en circulación por Txalaparta, que arranca en aquellos salvajes años de la Euskadi del RRV en el que muestra una historia donde Los Tampones hacen las veces de las míticas Vulpess.

El protagonista de este diario es un viejo rockero. Una antigua estrella del Rock Radikal Vasco que ha perdido todo su fulgor. El cantante de un grupo llamado Los Tampones, cuya canción más popular se titulaba 'Estamos contra las reglas' y que protagonizaron un sonado escándalo nacional cuando aparecieron tocándola en un conocido programa de televisión. 

Pero eso fue antes, hace mucho tiempo, en los convulsos años 80. Ahora, nuestro antihéroe sobrevive a la precariedad trabajando en una pequeña biblioteca y escribiendo, sin pena ni gloria, «novelas literarias» y columnas en un periódico local. Y sobrevive también, y sobre todo, a la complicada adolescencia de sus dos hijos mellizos –Silvio y Janis– y a la reciente pérdida de su pareja y madre de ambos. La única manera de superar el duelo y la apatía será integrarse en un grupo de guerrilla ortográfica que se dedica a corregir los rótulos y carteles de Jamerdana, su ciudad; y la única forma de que sus hijos dejen de verlo como a un marciano, y viceversa, lo será reuniendo a Los Tampones para un concierto excepcional y benéfico a favor del instituto de los mellizos, que se cae a cachos.

[Fuente: txalaparta.eus]

'Macarras interseculares. Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros', Iñaki Domínguez (Melusina, 2020)

Protagonista de la calle y de la noche, el macarra pertenece a la “aristocracia” descastada de chorizos y traficantes, chulos y busconas, drogotas, músicos y artistas, bohemios y noctívagos…; un personaje central del lumpen que está en franca retirada de plazas y antros urbanos, según escribe Iñaki Domínguez en Macarras interseculares (editorial Melusina). La obra es una crónica de casi 450 páginas que da voz a un puñado de míticos personajes callejeros del Madrid que va de los años 60 del siglo pasado hasta entrado el siglo XXI.

El macarra es un personaje muy madrileño, una especie en sí mismo, dice el autor. La misma literatura ofrece muchos precedentes, como es el chulo asiduo de sainetes y zarzuelas, o incluso en el siglo XVIII, ya Ramón de la Cruz los retrató en su insigne obrita Manolo. Iñaki Domínguez no se ha ido tan lejo en este ensayo. Ha entrevistado a una setentena de “macarras” madrileños ya desempleados o jubilados, y cuyos testimonios reproduce a veces bajo seudónimo, otras a cara descubierta como la de Juanma el Francés, Dum Dum Pacheco, Domi o el Francés…. Algunos fueron personajes muy conocidos de la calle, líderes de bandas urbanas, que dan cuenta tanto del mundo de la delincuencia madrileña que vivieron como de la fiesta y el ocio de una juventud que fue ocupando la ciudad, del centro al extrarradio, conforme esta crecía demográfica y urbanísticamente.

En este sentido, explica el autor, la intención del libro no es solo revelar las andanzas de estos personajes, ya de por sí tan atractivas como el argumento de una novela noir, sino “que he querido acercarme a ellos como si fuese uno de los hermanos Grimm. Estos, a través de sus célebres cuentos, quisieron capturar el espíritu que se expresa en el folclore y en la sabiduría popular, para que a través de sus mitos quedara registrado por escrito el espíritu de la nación y sus producciones. Algo así he querido hacer yo con estas narraciones urbanas, integrando las experiencias de los macarras en el ecosistema de la capital”.

Los personajes de esta etnografía del macarreo comparten tres variables: son personajes urbanos, con una clara identificación con el territorio o barrio que habitan y en muchas ocasiones con los institutos de los que proceden; son básicamente masculinos, se mueven en un ambiente de violencia, las más de las veces límite entre la delincuencia y la ley; y son jóvenes, y por ello más irresponsables y amorales y capaces de cualquier cosa, porque como dice uno de los entrevistados “con los años te vuelves manso”.

Capítulo a capítulo, Domínguez va recorriendo cada barrio, que suele estar controlado por una o varias bandas y así va tejiendo una geografía del lumpen madrileño -se incluye un mapa de la ciudad con las zonas que cada banda controla- que comienza en los años 60 con la mítica calle Costa Fleming. Esta corre desde el Santiago Bernabeu hasta Plaza Castilla y fue nervio de la prostitución del momento gracias a la llegada de los americanos a la base de Torrejón. Los marines oficiales se instalaron en el gran edificio Corea, mientras los soldados rasos vivían en el barrio de la Concepción, al otro lado de la M-30, que también tuvo sus antros. Las noches en esta época también incluían las ventas de flamenco en la carretera de Barcelona. A la clientela americana de las boîtes y mesones de Costas Fleming se sumó la española, entregándose a beber, follar y jugar a las cartas, principales divertimentos pues las drogas todavía no habían hecho su entrada triunfal. Aquí los macarras eran proxenetas y dueños de locales cuya supervivencia consistía en mantener contentos a comisarios y polis ya fuera a base de información o de que probaran el producto que trabajaban.

Otro de los barrios más populares de la ciudad es Lavapiés, que en los años 70 todavía mantenía un aire de vecindad con sus corralas donde todo el mundo se conocía y controlaba al que no era del barrio. En el tardofranquismo la policía estaba más preocupada por los subversivos y los activistas políticos que por la delincuencia, aunque ya operaban en la zona pandas de chavales macarras que se pegaban a pedradas y chorizos de bancos y joyerías. Pero hacia los 80, la droga hizo su presencia y Lavapiés, al igual que otros barrios de la ciudad como Callao, Malasaña o Vallecas, era uno de los típicos sitios de «pillar» hachís y también heroína. En lo 90 se asentaron los primeros “moros” y luego llegarían los chinos, abriendo tiendas. Hoy es una de las zonas más invadidas por la inmigración y donde la población original escasea.

Los locales actúan como polo de atracción en torno al cual se mueven las bandas y, además, muchas de ellas se encargan de la seguridad. Por La Conti de Cuatro Caminos (la estación de autobuses de la calle Alenza) se movía la pandilla del Callejón, banda formada por punkis, hijos de militares, camellos, adictos y expertos en artes marciales, entre los que destacó uno de los más violentos y descontrolados, el Punkito. En Vicálvaro estaba la sala Barrabás, habitual de heavies y donde solía actuar Leño. La banda más peligrosa a finales de los 70 era la del Carpio, del Parque Móvil (zona de viviendas construida para acoger a los conductores de los coches oficiales de los ministerios) que movía por Aurrerá. Y la más célebre la de los Ojitos Negros (de Delicias) integrada por el célebre boxeador Dum Dum Pacheco que se ocupó de la protección del cantante Camilo Sesto. En los 80 el rocker más famoso de la Movida, Juanma el Terrible, iba a Rock-Ola, así como el primer skin, Juanote y su banda Tercera Guerra Mundial; ambas tribus podían convivir entre ellas, pero no así con los mods. Precisamente, una reyerta entre mods y rockers acabó con el asesinato del rocker mulato Demetrio Lefler, lo que motivó el cierre de la célebre discoteca.

En los años 80 la gente comenzó a consumir caballo sin hacerse una idea del alto precio que pagaría por ello y de los terribles efectos sociales que acarrearía; además, pronto hizo acto de presencia el sida. También entraron otras drogas, como la cocaína, los tripis, las dexedrinas… Domi, un heavy de la primera vanguardia, nacido en Lavapiés y conectado a la delincuencia con una novelesca vida, cuenta que él tuvo pánico a la heroína “desde el minuto uno, viendo los efectos que tenía sobre mi hermano”, que falleció.

En esta década, la de la Movida, surgen míticos antros, como el Drugstore de Fuencarral, que abría las 24 horas y que fue uno de los lugares más violentos de la ciudad. Entonces el consumo de droga se extendía a muchas capas de la sociedad, no solo a gente marginal: abogados, políticos, artistas… (hay que recordar al alcalde Tierno Galván animando a la juventud a “colocarse”). Por lo que nada de extraño tiene que en los afters que proliferan, como el célebre Warhol de la calle Luchana, que abría a la seis de la mañana cuando cerraban todos los demás, “la gente se metía las rayas encima de las mesas”, en palabras de Domi.

Malasaña es otro barrio fundamental en la noche madrileña. Hoy pasa por ser una zona hípster, pero entonces era una de las más deterioradas y broncas. A finales de los 70 tenía tabernas y pubs que congregaban a una progresía (Sabina, Javier Krahe… en el Malasaña), pero poco a poco los traficantes se fueron imponiendo. Tras la revolución islámica, muchos iraníes se instalaron en el barrio pasando a controlar el tráfico mayorista de heroína y expulsando a los moros, lo que desencadenó reyertas y peleas. Se instalaron narcopisos. Por su parte, calles como Colón estaban controladas por los “negros” (africanos).

Domínguez recoge el testimonio del fotógrafo Alberto García-Alix, que por entonces regentó El Mala Fama, un popular garito en la zona, tanto como La Vía Láctea o el Pentagrama. Él recuerda que ya en los 90 lo peor eran los periodos de pánico, cuando no había heroína en Madrid: “Entonces se echaban todos los yonquis a la calle… y la Gran Vía se llenaba de adictos necesitados. Yo lo llamaba la Senda de los Elefantes”. El barrio estaba controlado por los rockers, con el King Kreole como cuartel de operaciones, que no congeniaban nada con los heavies y los mods. La película Quadrophenia (1979) era un modelo de conducta para estos. Había tres bandas de rockers: la de los Franceses, los Breakers y los Blue Cap. En los 90 aparecieron los skin-heads, aunque Juanote se anticipó.

El libro recorre muchas más tribus y geografías madrileñas, viaja a los siniestros poblados de la droga controlados por los gitanos, descubre la llegada del hip hop y el rap de la mano de los americanos de Torrejón, pero quizá uno de los capítulos más sorprendentes, como señala Domínguez, sea el referido a los pijos malos de la Panda del Moco, “porque siempre creí que un pijo que se ha criado entre algodones se asustaría de la violencia del mundo callejero, y sin embargo, existen múltiples ejemplos de pijos chungos que se relacionan con todo tipo de delincuentes siendo ellos mismos criminales”. Y así nos descubre a una banda comandada por el Francés, que se mueve por el Paseo de la Habana, famosa por su golpes.

Cuando le pregunto al autor cuál de todos los capítulos le parece el más siniestro, me señala el referido a la plaza de Olavide, en uno de los barrios que hoy más se cotizan en la capital. En los años 80 y 90 amparó a algunos de los traficantes más peligrosos y violentos, donde confluían bandas nazis, con volqueros y abogados corruptos. Un ambiente propio de una serie de narcos en el centro de la ciudad.

[Fuente: Liz Perales para elcultural.com -Enlace original-]

'Porque ya no queda tiempo', Rafael Cervera (Jekyll & Jill, 2020)

Hoy ve la luz el nuevo libro de Rafa Cervera, 'Porque ya no queda tiempo', publicado por Jekyll & Jill. En el vídeo de presentación, realizado por Álvaro Leivas, concluye categóricamente "Redacto esto mientras estoy vivo, para que lo leas ahora que he muerto".

'Porque ya no queda tiempo' no es una biografía, tampoco unas memorias. Es una novela sobre su propio autor, un álbum de fotos que cuentan diferentes historias que a su vez van construyendo la narración principal. Porque ya no queda tiempo es, parafraseando a Truman Capote, una novela de no ficción, y también, parafraseando a su autor, lo que ocurre cuando la literatura absorbe la realidad.

Rafa Cervera (Valencia, 1963) es periodista y escritor. Desde 1982 hasta la actualidad ha publicado para cabeceras como Fotogramas, Vogue, Rolling Stone o Diario 16. También ha colaborado en programas de radio y televisión en Canal 9, Radio 3 y TVE. Actualmente escribe en varias secciones de El País y en publicaciones como Ruta 66, Primera Línea, GQ, Cuadernos Efe Eme, Jot Down y Valencia Plaza. Es autor de varios libros sobre música, entre los que destacan 'Alaska y otras historias de la movida' (Plaza & Janés, 2002) y 'Estricnina' (Efe Eme, 2014). Su última entrega fue la novela 'Lejos de todo' (Jekyll & Jill, 2017).

[Redacción Nuevaola80. Pedro J. Pérez]

'Zona Especial Noise', David von Rivers (Beat Generation/Munster Records, 2020)

Los años 80. Ríos de tinta han corrido sobre esta década en lo que a cuestiones culturales se refieren. España comenzaba una nueva etapa. Moría Franco y, según nos han contado, se produjo una explosión de libertad creativa en todas las artes. La música, claro, no iba a ser una excepción. De lo que más hemos escuchado, visto y leído ha sido sobre aquello que se llamó “La Movida”. Pero como en toda historia, este fenómeno tuvo su cara B. Incluso, su cara C. Con el objetivo de preservar la memoria de muchos grupos que se quedaron fuera de la historia oficial, el asturiano David Von Rivers ha publicado recientemente el libro 'Zona Especial Noise' (Beat Generation/Munster Records, 2020): una “crónica de una destrucción musical en el underground español de los años 80”

Con nada más y nada menos que 714 páginas, esta publicación funciona como una auténtica enciclopedia de bandas, actuaciones, discos, anécdotas y datos de una escena. Pero, ¿qué tipo de música se puede encontrar en su interior? Pues punk, hardcore, metal, trash, grindocre...Pero la etiqueta de consenso es "música extremista". Lo explica Von Rivers en la introducción y también en conversación con cuartopoder. “Distingo entre extremista y extremo, creo que lo primero es lo que define mejor la tendencia de una parte de la música punk, hardcore y metal de los años 80. En esa época hay una serie de géneros y subgéneros que van tirando hacia la crudeza. Son subgéneros cada vez más crudos, más extremos y radicales. El concepto, en todo caso, va cambiando según la época y según una parte del público vaya asentando esos sonidos. Muchos grupos pueden ser considerados extremistas a principios de los 80 pero a finales ya no lo eran porque se había aceptado e integrado esa agresividad”, afirma.

¿Qué características generales tenían este tipo de grupos? El escritor pone algunos ejemplos: “Ser desde grupos muy rápidos con canciones muy cortas, grupos muy lentos con canciones muy largas, uso de la voz con el recurso del grito, guitarras muy distorsionadas, frecuencias muy graves o agudas, ambas cosas juntas, producciones muy crudas y humildes….y luego toda una serie de contenidos en las letras de denuncia política”.

Von Rivers explica que llevaba bastante tiempo queriendo hacer algo para preservar la historia de determinados grupos que sentía que no estaban siendo cubiertos bibliográficamente. Empezó a escribirlo en 2011 pero reciclando material de cosas que había hecho anteriormente. En todo este tiempo vio que se publicaban cosas sobre todo de escenas regionales, especialmente de Barcelona, Euskadi o Valencia. “Vi que se iba llenando ese hueco pero no lo correspondiente a este tipo de grupos más underground o extremistas. Este tipo de grupos han sido maltratados, cuando aparecían en otros libros se hacía de manera desnaturalizada, sin atender al contexto de la época y sobre todo, a las influencias externas”, afirma. En la introducción del libro se explica la importancia de las influencias extranjeras. “Por eso digo que no pueden ser considerados grupos demasiado autóctonos, de ahí el título del libro donde juego con lo de noise. Tuvieron mucha influencia de bandas de fuera”.

La lista de grupos que aparecen en la publicación es interminable. Difícil destacar algunos pocos. Pero Von Rivers pone en valor la relevancia de las bandas vascas Tortura Sistematika y su continuación, Ruido De Rabia. “Los considero el hilo conductor por la evolución que tienen. Los considero equivalentes narrativos a los británicos Napalm Death, porque son grupos que empiezan en el ámbito del hardcore-punk, eran los pioneros del género en el Estado, hacían hardcore muy crudo, rudimentario, muy marciano para la época. Estaban vinculados sobre todo al universo de la autogestión y los fanzines. Luego pasan a ser Ruido de Rabia, que van cogiendo influencias del metal”, explica.

Otra de las bandas importantes que aparecen son, también desde Euskadi, los RIP. “Era un punk que rozaba el hardcore británico, a principios de lo 80. A los punks que buscaban sonidos más directos les gustaban. Luego tuvieron una influencia más melódica, por así decirlo”, señala. De Catalunya destacan, por ejemplo, Anti/Dogmatics, grupo de punk y luego de hardcore, muy activos en 1984, o HHH, “un grupo que empezaron siendo tres amigos, aislados de las principales escenas, siempre fieles a sus principios y que tuvieron cierta repercusión internacional”. Por mencionar algún grupo más, nos quedamos con otros que aparecen destacados en la contraportada del libro: Attak, Frenopatics, IV Reich, Subterranean Kids, Último Gobierno, Máximo Volumen, Anestesia, El Kaso Urkijo….

[Fuente: Miguel Muñoz para cuartopoder.es -Enlace original-]

'Todo era posible. Revistas underground y de contracultura en España: 1968-1983', Manuel Moreno y Abel Cuevas (Libros Walden, 2020)

Libros Walden publica 'Todo era posible: Revistas underground y de contracultura en España: 1968-1983', un libro sobre las publicaciones que contaron en presente la historia de una época agitada, vibrante y que dio forma a la cultura popular de nuestro país.

En 1968, el idealismo del movimiento hippie y de las revueltas de mayo en París dio pie a un espíritu de revolución juvenil en todo el mundo que en España coincidió con el relativo aperturismo del final del régimen franquista. En 1983, la Movida madrileña era fagocitada por las instituciones y empresas, acabando con su autenticidad. Entre ambas fechas se vivió uno de los periodos culturales más ricos de nuestro país en áreas como la música, el cine o el cómic, provocado en gran medida por el espíritu del underground y la contracultura. Este espíritu tiene su mayor reflejo en revistas como Star, Ajoblanco, Ozono, Disco Expres, El Viejo Topo, Bicicleta, Alfalfa, Vindicación Feminista, El Víbora, Dezine, La Luna de Madrid y muchas más, revistas que leían cientos de miles de jóvenes españoles y que constituían su educación cultural y vital. Revistas de alma libre, idealismo sin límites, heterogeneidad en contenidos e innovación en la forma. Revistas de Barcelona, Madrid, Valencia o Euskadi. Revistas de rock, psicodelia, punk, fotografía, cine, prensa marginal, comix del Rrollo. Revistas que no solo reflejaban unos gustos culturales, sino también un sentir, una manera de pensar, un estilo de vida, un idealismo que pensaba que crear un nuevo mundo, una nueva sociedad o, al menos, vivir a tu manera, era posible.

En las más de 250 páginas de este libro, Manuel Moreno y Abel Cuevas nos muestran las revistas más destacadas de aquel periodo, intentando dar a conocer uno de los aspectos más desconocidos de la tan explorada y explotada Transición, cuya efervescencia cultural no surgió de la nada, sino que tiene unas raíces y un contexto que quedan aquí más claras que nunca.

El libro se ve ampliado con una playlist de Spotify creada por sus autores en la que se repasan los grupos y artistas que poblaban las páginas de las revistas protagonistas de "Todo era posible".

[Fuente: libroswalden.com]

'La movida madrileña y otras movidas', Jesús Ordovás (Guardarramistas, 2020)

Se cumplen cuarenta años de La Movida madrileña y si hay algo que se celebre continuamente son los años 80: con festivales, programas de radio y de televisión, libros, exposiciones, revivals discotequeros, lanzamientos discográficos y giras de artistas y grupos que parecían muertos y resucitan para sorpresa de las nuevas generaciones.

Alaska y Almodóvar, que se dieron a conocer en 1980 con 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón', son más populares que entonces y acumulan premios y reconocimientos internacionales. 'Sexo, drogas y rock& roll' era el lema de La Movida, como decía una canción que cantaba el británico Ian Dury, y que en Madrid se hizo realidad en los bares, en los festivales y en las calles.

Jesús Ordovás, sociólogo, periodista y director de programas musicales en Radio Nacional y Televisión Española, entrevistaba a todos aquellos artistas en el Diario Pop de Radio 3, daba a conocer sus canciones y organizaba fiestas multitudinarias que retransmitía a toda España. Aquellas movidas competían en los telediarios con las intentonas de Tejero y la ultraderecha de cargarse la democracia, con los asesinatos de ETA y los robos en tiendas, bancos y furgones. De todo ello escribe Ordovás en este libro. De Almodóvar y del Dioni, de Alaska y del Fary, de Radio Futura, de Gil y Gil y de Los Chunguitos, de lo que todo el mundo conoce como La Movida y de otras movidas políticas, sociales, económicas y culturales que hicieron de los años 80 una década prodigiosa, divertida, convulsa e irrepetible, especialmente en Madrid.

[Fuente: guardarramistas.com]

'Germán Coppini. Colecciono moscas', Antonio Martín Albalate (Editorial Milenio, 2020)

Coppini no ha muerto. Coppini vive en estas páginas. Reposa en el cálido abrazo de quienes le han querido, de quienes se han sentido conmovidos por su cancionero pop y por una personalidad que siempre estuvo presente en la escena musical pese a que el éxito —ese caprichoso y endiablado ente— no siempre le acompañara como merecía. Nos quedan, como mochila creativa inmensa, sus aventuras a bordo de Siniestro Total o Golpes Bajos y esa sorprendente etapa en solitario, por desgracia, truncada prematuramente. También, esa poesía libre y su talante inconformista, en medio del naufragio de un tiempo de cenizas. Memoria eterna a Germán Coppini, ignoto coleccionista de moscas.

Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955) ha coordinado artefactos literarios en homenaje a poetas y cantautores como José Agustín Goytisolo, José Hierro, Joan Manuel Serrat, Pablo Guerrero, Patxi Andión, Aute… Estudioso de la obra de Leopoldo María Panero, con Huerga & Fierro, editó 'Sobre la tumba del poema'. 'Antología esencial' (2011), 'Narciso en el acorde último de las flautas' (2012) y 'Last River Together' (2014). Parte de su obra se halla recogida en el disco 'En boca ajena' (2014) así como en el libro 'Infierno y nadie'. 'Antología poética esencial. 1978-2014' (2015). Junto a Luis García Gil es coautor del libro 'Patxi Andión' (2017). Ha colaborado como letrista en algunos discos. Recientemente publicó 'Ramoncín, el corazón de la ciudad' (2018), 'Contra el aplauso de un puñado de idiotas' (2019), 'Bienvenidos al infierno' (2019) y 'Serrat, fe de vida' (2019).

[Fuente: edmilenio.com]