Al contrario de lo que muchos pudieran creer, el rock and roll caló con fuerza en ciertos sectores de la junventud española ya desde finales de los años 50. Fueron los primeros rockers, amantes del rockabilly y otros géneros afines, los cuales no han dejado de existir en nuestro país desde entonces, a pesar de ciertos altibajos en su número. Sobrevivieron al pop y a la floreciente época ye-yé española, a la canción protesta y a los guaperas melódicos, para resurgir con una fuerza inusitada en los años 80.
Tras un nuevo receso en los años 90, en la actualidad el movimiento rocker y la música rockabilly goza de excelente salud, aunque apartado de cualquier tipo de circuito comercial y totalmente ignorado por los medios de comunicación.
Sirva este libro para reivindicar el valor de sus integrantes, que han tenido que soportar el desprecio y la ignorancia por parte de la mayoría del público en general durante décadas, y para homenajear a la ingente cantidad de músicos de talento que han dado y no han sido valorados en su justa medida... hasta ahora.
El autor de este libro es Jesús Martínez Sánchez (Cartagena, 1968), uno de los rockers pioneros murcianos en la nueva ola del movimiento que recorrió el mundo occidental a finales de los años 70 y primeros 80. De promocionar el rock and roll a través de los primeros fanzines del género pasó a colaborar en diversos libros de Historia y Arte. Ha sido asesor artístico para la Comunidad de la Región de Murcia y Comisario de Exposiciones. En los últimos tiempos ha intentado exportar el rockabilly a Turquía, intentado cambiar el bigote y el fez por el tupé y la blue cap, sin ningún éxito, por supuesto.
[Fuente: Contraportada y solapa del libro]
'Cervezas, chicas y Rockabilly. Historia del Rock'n'Roll en España', Jesús Martínez Sánchez (Quarentena Ediciones, 2011)
'Monster of Rock. Dioses mitos y héroes del heavy', Benjamín Estacio (T&B Editores, 2011)
'Monsters of Rock' es un libro que pretende, en cierto modo, hacer un homenaje a todos aquellos "rockeros" que adornaron (en forma de posters) las paredes de nuestras habitaciones en nuestra juventud. Un agradable paseo por las vidas, las canciones y las historias de los artistas que pusieron la banda sonora de más de una generación.
Un montón de biografías de todos los mitos del hard-rock, el glam-rock y el heavy-metal. Dese Jimmy Hendrix (el primero en usar una distorisión), pasando por los excéntricos Kiss hasta Rainbow o Iron Maiden, y sin olvidarnos de la mejor banda española de metal como fueron Barón Rojo.
Benjamín A. Estacio (Barcelona, 1966) se introduce en la música desde muy jovencito, ya que en su casa disponía de varios instrumentos, guitarra, piano, etc. Estácio editará su segundo trabajo con once canciones, escritas y compuestas por el propio artista que verán la luz a en Febrero del 2012, titulado 'Solo y Sin Sombrero'. Se puede catalogar con canciones directas con muchos sentimientos. En su faceto de escritor presenta este 'Monster of Rock' como un excelente compedio de figuras que tomaron la distorisión eléctrica como instrumento vital, en el que ensalza a todas aquellas figuras que supusieron una clara influencia en su música.
[Redacción NO80s. Pedro J. Pérez]
Un montón de biografías de todos los mitos del hard-rock, el glam-rock y el heavy-metal. Dese Jimmy Hendrix (el primero en usar una distorisión), pasando por los excéntricos Kiss hasta Rainbow o Iron Maiden, y sin olvidarnos de la mejor banda española de metal como fueron Barón Rojo.
Benjamín A. Estacio (Barcelona, 1966) se introduce en la música desde muy jovencito, ya que en su casa disponía de varios instrumentos, guitarra, piano, etc. Estácio editará su segundo trabajo con once canciones, escritas y compuestas por el propio artista que verán la luz a en Febrero del 2012, titulado 'Solo y Sin Sombrero'. Se puede catalogar con canciones directas con muchos sentimientos. En su faceto de escritor presenta este 'Monster of Rock' como un excelente compedio de figuras que tomaron la distorisión eléctrica como instrumento vital, en el que ensalza a todas aquellas figuras que supusieron una clara influencia en su música.
[Redacción NO80s. Pedro J. Pérez]
'Vigo. A explosión dos '80', Víctor de las Heras (Xerais, 2011)
Víctor de las Heras, "Vitín", publica una crónica fotográfica de cuando Vigo sufría de día la reconversión industrial y por la noche disfrutaba.
El 'Sector naval', que cantaron Os Resentidos, no salía de las calles en los primeros años ochenta. La reconversión atacaba, una a una, todas las empresas de la ría, dejando a miles de parados en las calles y dando demasiado trabajo a los exgrises, que ya eran entonces marrones. Allí estaba Víctor de las Heras, Vitín, un fotógrafo que alternaba su presencia en las convulsas mañanas de los ochenta con las intensas noches, que bailaban al ritmo de Siniestro Total, Aerolíneas Federales y muchos otros.
Parte de aquellos trabajos se recogen ahora en el libro 'Vigo, explosión dos '80' (Edicións Xerais). Entre 1983 y 1987, Vitín está en todas. En el ascenso del Real Club Celta, en las manifestaciones de los estudiantes contra Vitrasa, en el cuerpo a cuerpo con la policía, en los clubes nocturnos y en todos los cambios que estaba experimentado la sociedad viguesa.
Curiosamente, la publicación de esta memoria fotográfica de De las Heras coincide en el tiempo con la salida al mercado de 'Vigo a 80 revolucións por minuto', de Emilio Alonso (Edicións Xerais). Este último libro, se centra más en los aspectos musicales de la década de los ochenta en Vigo, aunque contextualiza aquellas circunstancias culturales. También aporta fotos de Víctor de las Heras.
[Jorge Lamas, xerais.blogaliza.org]
El 'Sector naval', que cantaron Os Resentidos, no salía de las calles en los primeros años ochenta. La reconversión atacaba, una a una, todas las empresas de la ría, dejando a miles de parados en las calles y dando demasiado trabajo a los exgrises, que ya eran entonces marrones. Allí estaba Víctor de las Heras, Vitín, un fotógrafo que alternaba su presencia en las convulsas mañanas de los ochenta con las intensas noches, que bailaban al ritmo de Siniestro Total, Aerolíneas Federales y muchos otros.
Parte de aquellos trabajos se recogen ahora en el libro 'Vigo, explosión dos '80' (Edicións Xerais). Entre 1983 y 1987, Vitín está en todas. En el ascenso del Real Club Celta, en las manifestaciones de los estudiantes contra Vitrasa, en el cuerpo a cuerpo con la policía, en los clubes nocturnos y en todos los cambios que estaba experimentado la sociedad viguesa.
Curiosamente, la publicación de esta memoria fotográfica de De las Heras coincide en el tiempo con la salida al mercado de 'Vigo a 80 revolucións por minuto', de Emilio Alonso (Edicións Xerais). Este último libro, se centra más en los aspectos musicales de la década de los ochenta en Vigo, aunque contextualiza aquellas circunstancias culturales. También aporta fotos de Víctor de las Heras.
[Jorge Lamas, xerais.blogaliza.org]
'Leccións de cousas', Anton Reixa (La Oficina, 2011)
Leccións de cousas agrupa en edición bilingüe los libros Maldecir, Cicatriz Barullo y Twist and shout esperanza.
Desde 1978, Antón Reixa (Vigo, 1957) - conocido también por haber sido cantante y líder de Os Resentidos y por su trabajo audiovisual - publica poesía escrita en lengua gallega como Silabario da turbina (1978), As ladillas do travesti (1979), Viva Galicia beibe (1994) y Látego de algas (2008).
En este volumen se incluye un apéndice con la versión inglesa de algunos poemas de los tres libros.
Incluye Dvd con trabajo audiovisual.
[Fuente: elargonauta.com]
Desde 1978, Antón Reixa (Vigo, 1957) - conocido también por haber sido cantante y líder de Os Resentidos y por su trabajo audiovisual - publica poesía escrita en lengua gallega como Silabario da turbina (1978), As ladillas do travesti (1979), Viva Galicia beibe (1994) y Látego de algas (2008).
En este volumen se incluye un apéndice con la versión inglesa de algunos poemas de los tres libros.
Incluye Dvd con trabajo audiovisual.
[Fuente: elargonauta.com]
'Miguel Ríos. 50 Años de rock y carretera', Jesús Sánchez (Quarentena Ediciones, 2011)
Hace medio siglo, el 2 de enero de 1962, un joven granadino recién llegado a Madrid entró en los estudios de Philips para grabar los primeros temas de una carrera que se extendería, de manera asombrosa, década tras década, hasta llegar a nuestros días.
Este libro supone el reconocimiento a ese artista y a su música, repasando los logros y méritos de un Miguel Ríos capaz de demostrar una enorme capacidad evolutiva y de adaptación a las numerosas realidades sociales, políticas y musicales a la que se veía expuesto en ese largo caminar paralelo a la gestación y definición del rock como elemento esencial en la cultura de un país. Ningún otro nombre de la escena nacional puede siquiera competir con una carrera que, a pesar de altibajos y sinsabores, se sigue sosteniendo como sólido ejemplo de perseverancia, visión de futuro y talento a partes iguales.
'Miguel Ríos. 50 Años de rock y carretera' se centra en la música del granadino, sin querer despertar en el lector la curiosidad por una carrera meritoria, muchas veces simplificada injustamente, y de paso ponderar de manera adecuada el enorme valor de una figura irrepetible.
Este libro supone el reconocimiento a ese artista y a su música, repasando los logros y méritos de un Miguel Ríos capaz de demostrar una enorme capacidad evolutiva y de adaptación a las numerosas realidades sociales, políticas y musicales a la que se veía expuesto en ese largo caminar paralelo a la gestación y definición del rock como elemento esencial en la cultura de un país. Ningún otro nombre de la escena nacional puede siquiera competir con una carrera que, a pesar de altibajos y sinsabores, se sigue sosteniendo como sólido ejemplo de perseverancia, visión de futuro y talento a partes iguales.
'Miguel Ríos. 50 Años de rock y carretera' se centra en la música del granadino, sin querer despertar en el lector la curiosidad por una carrera meritoria, muchas veces simplificada injustamente, y de paso ponderar de manera adecuada el enorme valor de una figura irrepetible.
'Bello público. Las fotografías de Ajo', Ajo (La Fábrica, 2011)
'Bello público' es un proyecto fotográfico concebido como un álbum personal de la micropoetisa Ajo, quien durante más de una década trabajó de taquillera en el madrileño teatro Alfil, donde cada día realizaba una o más fotografías al público que se acercaba a la taquilla a por su entrada.
Con el paso de los años estas imágenes se han convertido en un archivo de más de mil fotografías que no dejan de ser retratos de personas, rostros y medios cuerpos, al fin y al cabo protagonistas de un panorama cultural madrileño de finales del siglo XX y principios del XXI, entre los que no puede faltar representación musical, gente como Andrés Calamaro, Alaska, Julieta Venegas y Albert Pla, entre otros. En este libro aparecen más de doscientas fotografías de ese original e irrepetible archivo.
Con el paso de los años estas imágenes se han convertido en un archivo de más de mil fotografías que no dejan de ser retratos de personas, rostros y medios cuerpos, al fin y al cabo protagonistas de un panorama cultural madrileño de finales del siglo XX y principios del XXI, entre los que no puede faltar representación musical, gente como Andrés Calamaro, Alaska, Julieta Venegas y Albert Pla, entre otros. En este libro aparecen más de doscientas fotografías de ese original e irrepetible archivo.
'El fruto de la rama mas alta', Manolo García García-Pérez (Temas de Hoy, 2011)
Lleva en las venas las ansias de expresarse, de comunicar, de ilusionar, de aconsejar a voz en grito que vivamos la vida... Manolo García es un poeta en todo lo que hace: sus cuadros como fogonazos locos, sus canciones y poemas, hechos de detalles y esencias, portadoras de historias profundas, cotidianas, siempre nuevas...
«Escribir, pintar o hacer canciones se convierte en la búsqueda de la preciosa libertad porque eso es lo que se necesita. Y lo hago no porque pretendidamente me podría elevar por encima del resto de los mortales, sino, muy al contrario, porque me acerca y me iguala en la necesidad de apaciguamiento, emoción, comunicación, de la manera más pura y desinteresada, con un grupo de personas mayor o menor con las que puedo llegar a sintonizar con mi tarea cotidiana favorita. Y con ello desembocamos en la solución para el que sabe buscar y encontrar el camino: compartir.» (De la introducción del autor)
En 'El fruto de la rama más alta. Apuntes de campo de un escéptico participativo', Manolo García ha vertido lo más representativo de su producción literaria y artística de los últimos años, inédito hasta la fecha, y ha creado una original e impactante obra en la que el lenguaje visual y el lenguaje escrito se entrelazan para capturar y transmitir la sensibilidad de este personalísimo creador. Incluye las letras de su último disco 'Los días intactos'.
«Escribir, pintar o hacer canciones se convierte en la búsqueda de la preciosa libertad porque eso es lo que se necesita. Y lo hago no porque pretendidamente me podría elevar por encima del resto de los mortales, sino, muy al contrario, porque me acerca y me iguala en la necesidad de apaciguamiento, emoción, comunicación, de la manera más pura y desinteresada, con un grupo de personas mayor o menor con las que puedo llegar a sintonizar con mi tarea cotidiana favorita. Y con ello desembocamos en la solución para el que sabe buscar y encontrar el camino: compartir.» (De la introducción del autor)
En 'El fruto de la rama más alta. Apuntes de campo de un escéptico participativo', Manolo García ha vertido lo más representativo de su producción literaria y artística de los últimos años, inédito hasta la fecha, y ha creado una original e impactante obra en la que el lenguaje visual y el lenguaje escrito se entrelazan para capturar y transmitir la sensibilidad de este personalísimo creador. Incluye las letras de su último disco 'Los días intactos'.
'Abracadabra, Sopa de Cabra', Martí E. Berenguer y Pere Homs (Quarentena Ediciones, 2011)
'Abracadabra, Sopa de Cabra' muestra las fotos -muchas de ellas inéditas-que en su momento hizo el fotógrafo Martín E. Berenguer coincidiendo con una etapa musical que abarca de 1991 a 1994 acompañadas de algunos comentarios sobre sus vivencias con el grupo.
Esta etapa fue bastante importante en la vida de los gerundenses porque pasaron muchas cosas buenas y malas, éxitos y desengaños, pero por encima de todo fue una época dorada del rock cantado en catalán y unos años en que Gerard, Josep, el Ninyín, el Cuco y Pep entraron en la historia de la música moderna contemporánea y en el corazón de varias generaciones de fans entusiastas que hoy celebran el regreso de Sopa de Cabra, aunque sólo sea por seis conciertos de conmemoración del 25º aniversario, diez años después de su separación.
También hay capítulos dedicados a las ruedas de prensa que tuvieron lugar en el año 2006, donde se hizo entrega a Sopa de Cabra del Disco de Oro por las ventas del disco Bona Nit Mal Parits y la presentación del disco tributo Podré Tornar Enrere, así como la presentación de los conciertos de la reunión conmemorativa del 25º aniversario (2011).
Esta etapa fue bastante importante en la vida de los gerundenses porque pasaron muchas cosas buenas y malas, éxitos y desengaños, pero por encima de todo fue una época dorada del rock cantado en catalán y unos años en que Gerard, Josep, el Ninyín, el Cuco y Pep entraron en la historia de la música moderna contemporánea y en el corazón de varias generaciones de fans entusiastas que hoy celebran el regreso de Sopa de Cabra, aunque sólo sea por seis conciertos de conmemoración del 25º aniversario, diez años después de su separación.
También hay capítulos dedicados a las ruedas de prensa que tuvieron lugar en el año 2006, donde se hizo entrega a Sopa de Cabra del Disco de Oro por las ventas del disco Bona Nit Mal Parits y la presentación del disco tributo Podré Tornar Enrere, así como la presentación de los conciertos de la reunión conmemorativa del 25º aniversario (2011).
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'Los tesoros de Mecano', Javier Adrados (Cúpula Grupo Planeta, 2011)
La publicación de 'Los tesoros de Mecano', de Javier Adrados, coincide con el 30 aniversario de la fundación de Mecano (1981), uno de los grupos más influyentes del pop español y que ha vendido más de 25 millones de discos en todo el mundo
En esta exquisita obra, el autor narra la historia de la banda y desempolva parte del material que, con grandes dosis de cariño, ha conservado durante años: conversaciones transcritas, entrevistas, entradas y pósteres de conciertos, fotografías inéditas… Una muestra única no sólo de la extraordinaria andadura de la banda, sino también de la enorme evolución de la industria musical, en la que comenzaban a despuntar aires de progreso.
El autor es Javier Adrados Rincón, quien inició su carrera en la industria discográfica en 1992, como freelance en la compañía Virgin, gracias a la recomendación de Nacho Cano, y de allí dio el salto a Sony Music. Ha trabajado en el desarrollo de artistas como La Oreja de Van Gogh, Mónica Naranjo, Ana Torroja, Chambao, Ana Belén, El Canto del Loco, etcétera. Ha colaborado también como redactor en publicaciones como Shangay, Revista 40, El País, Efe Eme o Downtown. Además, es autor de la biografía autorizada de Mecano, que publicó en 2004 junto con Carlos del Amo, además de la de La Unión.
En esta exquisita obra, el autor narra la historia de la banda y desempolva parte del material que, con grandes dosis de cariño, ha conservado durante años: conversaciones transcritas, entrevistas, entradas y pósteres de conciertos, fotografías inéditas… Una muestra única no sólo de la extraordinaria andadura de la banda, sino también de la enorme evolución de la industria musical, en la que comenzaban a despuntar aires de progreso.
El autor es Javier Adrados Rincón, quien inició su carrera en la industria discográfica en 1992, como freelance en la compañía Virgin, gracias a la recomendación de Nacho Cano, y de allí dio el salto a Sony Music. Ha trabajado en el desarrollo de artistas como La Oreja de Van Gogh, Mónica Naranjo, Ana Torroja, Chambao, Ana Belén, El Canto del Loco, etcétera. Ha colaborado también como redactor en publicaciones como Shangay, Revista 40, El País, Efe Eme o Downtown. Además, es autor de la biografía autorizada de Mecano, que publicó en 2004 junto con Carlos del Amo, además de la de La Unión.
'Vigo a 80 revolucións por minuto', Emilio Alonso Pimentel (Xerais, 2011)
En el Vigo de los 80, los músicos no se podían pagar los modelos que diseñaban los fundadores de Galicia Moda. Iban a comprar a la feria de Valença y a Zara, que no hacía mucho había abierto tienda en la calle Progreso. Se peinaban con imaginación y como podían, mostrando alguna foto de revista en las mismas peluquerías que cardaban y marcaban cabezas de respetables señoras. En Portugal también surgían grupos, y su "cultura musical era muy superior", pero aquí "había un cierto racismo con respecto a ellos". Y más que con las drogas, en los locales de moda se traficaba con maquetas cutremente grabadas, carátulas montadas con Letraset y fotocopias de canciones y fanzines. "Un gramo de coca costaba lo mismo que ahora, 10.000 pesetas; 60 euros", recuerda Emilio Alonso Pimentel, autor del primer libro, aunque parezca mentira, que se publica sobre la movida viguesa. "Se consumía mucha más en O Areal, la zona del pijerío, que era donde había dinero". En las calles de la Movida, los bares "estaban petados de gente, pero era una marcha de viernes y sábados, y el resto de los días se trabajaba para poder pagar las copas. Un gramo de coca se compraba, con suerte, en Fin de Año para repartir entre toda la pandilla".
'Vigo a 80 revolucións por minuto', es una crónica da la movida viguesa que saldrá a la venta a mediados del mes de Difuntos para desmontar unos cuantos mitos alimentados durante tres décadas. Porque ha pasado ya todo ese tiempo desde la que se considera "fecha fundacional" de un movimiento que no tenía conciencia de serlo. El 27 de diciembre de 1981, Siniestro tocaba en el escenario del cine Salesianos, allá donde la rúa Venezuela perdía su nombre para transformarse en División Azul, dando paso a la Cruz de los Caídos y la polémica casa consistorial promovida por el alcalde Ramilo.
Podía haberle tocado la fama, el golpe de éxito a A Coruña tanto como a Vigo, pero la ciudad del norte (con grupos emergentes como la del sur, de los que solo sobrevivió "el nombre de Radio Océano") había "salido mucho" en la prensa y en el Nodo "durante el Franquismo" y había quedado marcada su imagen, explica el autor del libro que va a publicar Xerais. "Vigo era raro, gris, sucio", andaba noqueado por la reconversión, y eso, en aquellos tiempos de hartazgo y huída de un pasado disciplinado, "atraía mucho". La trascendencia más allá del llamado telón de grelos, a Vigo le llegó de la Olivetti de María Xosé Porteiro, que con el tiempo se convertiría en edil de Cultura pero a la sazón ejercía de jefa de prensa en el Ayuntamiento. En abril de 1984, la asesora de Manuel Soto (un alcalde encaramado a la modernidad de aquellos días) publicó un artículo en El País que se leyó en toda España.
El trabajo llevaba fotos de un desfile de moda en el Kremlin, cuartel de la Movida en la parroquia de Coruxo y sala heredera de aquel Satchmo primigenio que cerró por falta de espacio para tantos que querían estar. A partir de ahí, unos pocos entre el centenar de grupos que nacieron aquellos años se hicieron famosos, venía mucha gente de fuera a salir de noche y la movida de Vigo se tuteó sin traumas con la madrileña.
"Vigo era una mierda. En todo el año 84, en plena Movida, entre la ciudad y su comarca se celebraron 42 conciertos. Hoy, 40 los hay cualquier fin de semana", comenta Alonso Pimentel. Pero entonces se produjo eso que no sucede casi nunca a lo largo de un siglo, una explosión de "espontaneidad" que en este caso, según el autor, tuvo más que ver con el túnel largo y oscuro del que se salía que con la recesión del momento. Hoy, sumidos en otra crisis, en opinión del escritor, articulista, presentador radiofónico, testigo y cronista de aquellos días no cabe esperar una nueva Movida. Los músicos van al conservatorio y saben muchos más acordes, los pintores estudian Bellas Artes y en Vigo hay Escuela Superior de Arte Dramático. La oferta cultural y estética es inmensa comparada con aquella, pero ya no hay nada tan nuevo bajo el sol.
Quizás, también, es que más que el sol era la sombra del Scalextric la que daba cobijo a tanta osadía. Aquel viaducto disparatado que atravesaba en vuelo rasante la calle Lepanto, casi rozando los edificios, refugiaba a los jóvenes que hoy pasan del medio siglo las noches de lluvia. "Era el icono" de la ciudad, defiende el escritor. "A un lado estaba El Manco [otro local mítico de la Movida] y al otro El Varón, una casa de citas. Con lo que costó demolerlo [en 1986], tendrían que haberlo dejado para hacer conciertos y desfiles".
La Movida apareció porque tenía que aparecer y se desvaneció en los aledaños del 88 porque tenía que desvanecerse, por "aburrimiento de los medios" que venían todas las semanas a hacer reportajes y "porque todo se termina". "También el Románico derivó en el Gótico y el Renacimiento acabó cuando acabó", concluye Alonso. Entre los mejores grupos, elige tres que no tuvieron mucha suerte pero se la merecían: "Moncho e mailos Sapoconchos, Los Cafres y Bromea o qué?".
'Vigo a 80 revolucións por minuto', es una crónica da la movida viguesa que saldrá a la venta a mediados del mes de Difuntos para desmontar unos cuantos mitos alimentados durante tres décadas. Porque ha pasado ya todo ese tiempo desde la que se considera "fecha fundacional" de un movimiento que no tenía conciencia de serlo. El 27 de diciembre de 1981, Siniestro tocaba en el escenario del cine Salesianos, allá donde la rúa Venezuela perdía su nombre para transformarse en División Azul, dando paso a la Cruz de los Caídos y la polémica casa consistorial promovida por el alcalde Ramilo.
Podía haberle tocado la fama, el golpe de éxito a A Coruña tanto como a Vigo, pero la ciudad del norte (con grupos emergentes como la del sur, de los que solo sobrevivió "el nombre de Radio Océano") había "salido mucho" en la prensa y en el Nodo "durante el Franquismo" y había quedado marcada su imagen, explica el autor del libro que va a publicar Xerais. "Vigo era raro, gris, sucio", andaba noqueado por la reconversión, y eso, en aquellos tiempos de hartazgo y huída de un pasado disciplinado, "atraía mucho". La trascendencia más allá del llamado telón de grelos, a Vigo le llegó de la Olivetti de María Xosé Porteiro, que con el tiempo se convertiría en edil de Cultura pero a la sazón ejercía de jefa de prensa en el Ayuntamiento. En abril de 1984, la asesora de Manuel Soto (un alcalde encaramado a la modernidad de aquellos días) publicó un artículo en El País que se leyó en toda España.
El trabajo llevaba fotos de un desfile de moda en el Kremlin, cuartel de la Movida en la parroquia de Coruxo y sala heredera de aquel Satchmo primigenio que cerró por falta de espacio para tantos que querían estar. A partir de ahí, unos pocos entre el centenar de grupos que nacieron aquellos años se hicieron famosos, venía mucha gente de fuera a salir de noche y la movida de Vigo se tuteó sin traumas con la madrileña.
"Vigo era una mierda. En todo el año 84, en plena Movida, entre la ciudad y su comarca se celebraron 42 conciertos. Hoy, 40 los hay cualquier fin de semana", comenta Alonso Pimentel. Pero entonces se produjo eso que no sucede casi nunca a lo largo de un siglo, una explosión de "espontaneidad" que en este caso, según el autor, tuvo más que ver con el túnel largo y oscuro del que se salía que con la recesión del momento. Hoy, sumidos en otra crisis, en opinión del escritor, articulista, presentador radiofónico, testigo y cronista de aquellos días no cabe esperar una nueva Movida. Los músicos van al conservatorio y saben muchos más acordes, los pintores estudian Bellas Artes y en Vigo hay Escuela Superior de Arte Dramático. La oferta cultural y estética es inmensa comparada con aquella, pero ya no hay nada tan nuevo bajo el sol.
Quizás, también, es que más que el sol era la sombra del Scalextric la que daba cobijo a tanta osadía. Aquel viaducto disparatado que atravesaba en vuelo rasante la calle Lepanto, casi rozando los edificios, refugiaba a los jóvenes que hoy pasan del medio siglo las noches de lluvia. "Era el icono" de la ciudad, defiende el escritor. "A un lado estaba El Manco [otro local mítico de la Movida] y al otro El Varón, una casa de citas. Con lo que costó demolerlo [en 1986], tendrían que haberlo dejado para hacer conciertos y desfiles".
La Movida apareció porque tenía que aparecer y se desvaneció en los aledaños del 88 porque tenía que desvanecerse, por "aburrimiento de los medios" que venían todas las semanas a hacer reportajes y "porque todo se termina". "También el Románico derivó en el Gótico y el Renacimiento acabó cuando acabó", concluye Alonso. Entre los mejores grupos, elige tres que no tuvieron mucha suerte pero se la merecían: "Moncho e mailos Sapoconchos, Los Cafres y Bromea o qué?".
'Yo disparé en los 80', Mariví Ibarrola (Munster Books, 2011)
En noviembre de 2011 aparece 'Yo disparé en los 80', un libro que recopila el trabajo de la fotógrafa Mariví Ibarrola, una de las grandes desconocidas de la época que ahora ve recompensado su trabajo a lo largo de los años en esta obra, sobre todo en plena década de los 80s en la que se mostró muy afín a grupos tan dispares como Derribos Arias o Décima Víctima.
Este libro, editado por la división literaria del conocido sello musical Munster Records (Munsters Books) recoge una selección de su archivo personal y es un cercano retrato de un período intenso y esencial en el devenir de la escena musical y cultural española de los últimos treinta años.
Cada una de las fotos, en su mayoría inéditas, va acompañada de un texto escrito por gente partícipe de aquellos años: Diego A Manrique, Alaska, Loquillo, Patricia Godes, Jaime Urrutia, Ignacio Juliá, Cristina Lliso, German Coppini, Santi Carrillo, Julián Hernández, Josele Santiago, Sabino Méndez, Jaime Gonzalo, Mikel Erentxun…
El listado de grupos y personajes retratados que aparece en la obra es muy extenso: Angel y las Guays, RIP, Hertzainak, Zarama, Barricada, Odio, Basura, Los No, La Polla Records, Eskorbuto, Ok Korral, The Nativos, Siouxie and The Banshees, Los Secretos, Pistones, Derribos Arias, Alphaville, Glutamato Ye-yé, Sindicato Malone, Los Monaguillosh, Décima Víctima, Parálisis Permanente, Aviador Dro, Nacha Pop, Radio Futura, Los Coyotes, Loquillo y Los Trogloditas, Commando 9mm, Siniestro Total, 091, Polanski y El Ardor, La Broma de Ssatan, The Damned, Desechables, Fanáticos, Malevaje, Desperados, Mermelada, La Frontera, Alaska y Dinarama, Duncan Dhú, Hombres G, Joaquín Sabina, Javier Krahe, Gabinete Caligari, Pata Negra, Burning, Kiko Veneno, Rubi y Los Casinos, La Orquesta Mondragón, Mecano, Golpes Bajos o personajes tan ilustres como Jesús Ordovás, Andy Warhol, Diego A. Manrique, Kike Turmix, Alberto G. Alix o Rossy de Palma.
Marivi Ibarrola, fotoperiodista autodidacta, retrató con su cámara Nikkormat una etapa clave de la cultura musical y artística española durante los años 80. Sus fotos se publicaron en distintos periódicos, revistas y fanzines de la época y su archivo fotográfico narra toda una generación de personajes y ambientes que marcaron un hito en el siglo pasado. Con su trabajo contribuyó a forjar definitivamente la cultura joven emergente de la época y abrió camino a la creación de nuevas secciones y suplementos de los periódicos de información general, dando cobertura gráfica a muchas de las facetas que nos brindó esa década singular. Marivi sirvió de precedente para las generaciones posteriores y marcó un antes y después en el fotoperiodismo en la década de los 80, bajo la mirada de una mujer.
Ibarrola inició su carrera como fotoperiodista a comienzos de la década de los ochenta y capturó con su cámara una generación de artistas que transformaron la cultura joven española. Sus fotografías ilustraron publicaciones como Rock Espezial, Ruta 66, Muskaria, Rockdelux, Diario Vasco, Diario 16, Interviú, Madrid Me Mata, Tintimán y multitud de fanzines.
Este libro, editado por la división literaria del conocido sello musical Munster Records (Munsters Books) recoge una selección de su archivo personal y es un cercano retrato de un período intenso y esencial en el devenir de la escena musical y cultural española de los últimos treinta años.
Cada una de las fotos, en su mayoría inéditas, va acompañada de un texto escrito por gente partícipe de aquellos años: Diego A Manrique, Alaska, Loquillo, Patricia Godes, Jaime Urrutia, Ignacio Juliá, Cristina Lliso, German Coppini, Santi Carrillo, Julián Hernández, Josele Santiago, Sabino Méndez, Jaime Gonzalo, Mikel Erentxun…
El listado de grupos y personajes retratados que aparece en la obra es muy extenso: Angel y las Guays, RIP, Hertzainak, Zarama, Barricada, Odio, Basura, Los No, La Polla Records, Eskorbuto, Ok Korral, The Nativos, Siouxie and The Banshees, Los Secretos, Pistones, Derribos Arias, Alphaville, Glutamato Ye-yé, Sindicato Malone, Los Monaguillosh, Décima Víctima, Parálisis Permanente, Aviador Dro, Nacha Pop, Radio Futura, Los Coyotes, Loquillo y Los Trogloditas, Commando 9mm, Siniestro Total, 091, Polanski y El Ardor, La Broma de Ssatan, The Damned, Desechables, Fanáticos, Malevaje, Desperados, Mermelada, La Frontera, Alaska y Dinarama, Duncan Dhú, Hombres G, Joaquín Sabina, Javier Krahe, Gabinete Caligari, Pata Negra, Burning, Kiko Veneno, Rubi y Los Casinos, La Orquesta Mondragón, Mecano, Golpes Bajos o personajes tan ilustres como Jesús Ordovás, Andy Warhol, Diego A. Manrique, Kike Turmix, Alberto G. Alix o Rossy de Palma.
Marivi Ibarrola, fotoperiodista autodidacta, retrató con su cámara Nikkormat una etapa clave de la cultura musical y artística española durante los años 80. Sus fotos se publicaron en distintos periódicos, revistas y fanzines de la época y su archivo fotográfico narra toda una generación de personajes y ambientes que marcaron un hito en el siglo pasado. Con su trabajo contribuyó a forjar definitivamente la cultura joven emergente de la época y abrió camino a la creación de nuevas secciones y suplementos de los periódicos de información general, dando cobertura gráfica a muchas de las facetas que nos brindó esa década singular. Marivi sirvió de precedente para las generaciones posteriores y marcó un antes y después en el fotoperiodismo en la década de los 80, bajo la mirada de una mujer.
Ibarrola inició su carrera como fotoperiodista a comienzos de la década de los ochenta y capturó con su cámara una generación de artistas que transformaron la cultura joven española. Sus fotografías ilustraron publicaciones como Rock Espezial, Ruta 66, Muskaria, Rockdelux, Diario Vasco, Diario 16, Interviú, Madrid Me Mata, Tintimán y multitud de fanzines.
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